¡Los jóvenes, los niños!
Don Fermín León,
Párroco de Valle de Guerra,
de Icod de los Vinos
Don Fermín realiza este testimonio entre el trasiego de la oficina parroquial, situada en un despacho de su casa, frente a su parroquia.
Falta un cuarto de hora para la misa de siete, y en ese intervalo vienen dos feligresas para que inscriban a sus hijos en la lista de los próximos bautismos.
Los bautizandos son una niña de ojos asustadizos, y un niño, que es el que se ve en la foto, al que quieren llamar Jeremay.
¿Jeremías? -pregunta don Fermín. "No, no, Jeremay -comenta la madre- que es el nombre que le gusta al padre".
Mientras vamos hacia el templo, de gran dignidad y belleza, don Fermín manifiesta su preocupación por la situación que atraviesa la familia actual. Cuenta que él proviene de una familia de doce hermanos y conoce bien esta parte de la isla, porque ha sido párroco de varias parroquias del lugar, como El Amparo y los Silos.
Es un día de diario y sin embargo, muchos feligreses llenan el templo para la Santa Misa. Tras el altar se alza, solemne, la imagen del Cruficado, rodeado por unas vidrieras que tamizan la luz radiante de esta tarde tinerfeña.
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